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
Que levante la mano quien no esté indignado-a
DOS son, grosso modo, los principales problemas que afectan hoy a la ciudadanía media. El primero, la gran dificultad para acceder a un empleo, un derecho fundamental que nos da dignidad como personas y que nos permite lograr una mayor libertad individual. El segundo, las grandes deudas, sobre todo hipotecarias, que ahogan a miles de familias cuya única pretensión fue embarcarse en un proyecto de vida para, sencillamente, vivir.
ANTE este panorama son más las preguntas que las respuestas. ¿Qué hacer? ¿Cómo salir de aquí? ¿Aumentamos el gasto? ¿Hacer recortes? ¿Qué pasaría si se aprobase la dación en pago? ¿Quebrarían los bancos? ¿Daría igual que quebrasen los bancos? ¿Es correcto hacer lo que Europa dice que hagamos?
INTENTO sacar mis propias conclusiones de lo que ocurre, y no es fácil. Lo primero que me atrevo a decir es que detecto una alta polarización social. Sin duda la crisis ha puesto de relieve la desigualdad existente, mucha gente con estabilidad laboral consolidada (15 millones de contratos indefinidos en nuestro país) y otra mucha sin ninguna estabilidad laboral (4 millones de contratos temporales) o simplemente sin empleo (4.190.000 personas, dato de mayo de 2011).
asamblea_solESTA alta polarización social extraída de un baremo económico también se traslada a un baremo ideológico y lo hago en base a dos variables importantes.
POR un lado el 15-M. Un movimiento apartidario, que no apolítico. Gente que reclama devolver la dignidad a la democracia, que piden la supresión de privilegios a la clase política, acceso a la vivienda, servicios públicos de calidad o reformas fiscales. Todo ello muy pedible y ojo, no solo en tiempos de crisis.
POR otro lado los resultados electorales en aquellos sitios donde en las candidaturas había personas imputadas por corrupción. Me refiero a la Comunidad Valenciana, donde el PP solo pierde 5 puntos frente a los 8 que pierde el PSOE, pero además poniendo un ejemplo práctico esto es como si una persona que pesa 100 kilogramos y otra que pesa 50 kilogramos pierden 5 kilogramos, aunque las dos personas pierdan en términos absolutos el mismo peso la de 50 kilogramos ha perdido más peso relativo.
ANTE estas voces que parecen clamar en sentidos distintos, unas pidiendo transparencia y otras apoyando con su voto la falta de transparencia, surgen entonces otras preguntas ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué nos quiere decir la gente? Unos piden devolver la dignidad a la democracia y otros premian a la corrupción. Yo también estoy indigná, aquí cada uno por su lado, unos mirando por el interés colectivo, pidiendo más democracia, y otros en su historia, mirando probablemente solo por sus intereses.
MUCHA gente dice que izquierda y derecha son lo mismo. Escucho a José Luis Sampedro decir que la gente no piensa, no reflexiona, vota por motivos viscerales, por lo que ve en televisión. Y esto me asusta. Hay diferencias, y mucha. La izquierda tiene un discurso colectivo, busca la libertad y la igualdad de toda una comunidad, de la ciudadanía en general. La derecha busca la libertad individual, lo que conlleva olvidar la igualdad de oportunidades primando a los más sagaces. El primero es un discurso basado en la confianza mutua entre los miembros de una sociedad que deciden poner dinero a través de sus impuestos para conseguir una mejora colectiva. Es un discurso basado en la solidaridad y en la igual libertad, para que todos/as tengamos las mismas oportunidades. El segundo es un discurso basado en la desconfianza, un discurso que se afianza con lemas como los inmigrantes nos quitan el trabajo, aquí todos roban o unos pocos trabajamos para que los demás cobren prestaciones. Con estos lemas se argumenta la necesidad de que haya menos reglas, menos controles y menos peso de lo público, con el objetivo de que el negocio privado entre a gestionar lo que hasta ahora hace la administración. En definitiva, los principios de la derecha son darwinistas, atienden a la selección natural, a la ley del más fuerte y esto va en contra de todo lo que sea público, porque el fin de lo público es corregir las desigualdades entre personas, ya sean físicas, intelectuales, por razón de género, edad, religión o económicas.
EL movimiento 15-M quiere democracia, quiere devolver la confianza a las instituciones, ello me lleva a pensar que ahí hay mucha gente de izquierda, lo sepan ellos o no, lo hayan reflexionado o no, algunos más a la izquierda, otros más cerca del centro, pero me atrevería a afirmar que la mayoría se mueven en ese espectro.
embargosVIENDO el 15-M, los resultados electorales y la alta polarización, mi segunda conclusión es que la ciudadanía esperaba que ante los ataques de los mercados el Presidente del Gobierno no aceptara las imposiciones de recortes que nos imponen Europa o los propios mercados. Sin duda, la situación en la que se ha visto Zapatero era difícil y ha preferido asumir las críticas y hacer las reformas necesarias para que España pudiera transmitir credibilidad y estabilidad. Condiciones imprescindibles para el funcionamiento de la economía.
EL PSOE ha perdido 1.500.000 de votos, y el PP ha ganado 400.000. Queda claro que no es que el PP haya subido mucho, sino que ha bajado el PSOE. Esto nos obliga a las y los socialistas a hacer una reflexión profunda y un análisis sociológico de la ciudadanía. Por un lado debemos recuperar la confianza de esas personas que no se han sentido protegidas por los ataques de los mercados. Medidas como los 961 euros de sueldo inembargable que aprobó el 30 de junio el Congreso de los Diputados contribuyen a ello. Y por otro se hace necesario repensar hacia quienes hay que dirigir el discurso de avance social comunitario.
TERMINO manifestando mi preocupación por la polarización ideológica. No por lo que esto se traduce en votos, si no porque detrás de unos principios hay formas de vida, formas de trabajo y formas de avance social. El avance será más difícil y duro si unos tiran del carro hacia un lado y el resto hacia el otro.