BLOGOSFERA

¿Los mercados o la política?
El 12 de mayo de 2010 recuerdo con claridad como el Presidente Zapatero subió a la tribuna del Congreso de los Diputados y con una de las miradas más tristes que le he visto, presentó un paquete de medidas de recortes. Es evidente que esta decisión POLITICA no fue fácil de tomar, más bien fue una decisión a la que lo obligaron los MERCADOS, que empezaban a atacar a nuestro país y a poner en duda nuestra solvencia.
Sería una bonita utopía pensar como Mikael Blomkvist, el periodista protagonista de Los hombres que no amaban a las mujeres ( primer libro de la Trilogía Millennium de Stieg Larsson ). Cuando Mikael destapa las irregularidades del influyente imperio de empresas de Wennerström automaticamente el mercado de la bolsa sueca cae empicado. Una periodista pregunta a Mikael si no se siente responsable por la mala marcha de la economía sueca y él responde que hay que distinguir entre la economía sueca y el mercado de la bolsa sueca, la primera formada por los bienes y servicios que producen las personas del país, la segunda no entiende de bienes, ni de servicios, ni de personas, son solo un montón de especuladores.
Siempre he escuchado que con la edad las personas se hacen más conservadoras, a mi me está pasando justo lo contrario. Me gustaría poder pensar como Mikael Blomkvist y no tener que preocuparme por la marcha de los mercados porque eso no afectara a la economía real, pero no es así. Por desgracia los mercados deciden, y en ocasiones dejan poco margen a la política.
Los mercados quieren dar un suculento bocado a nuestro Estado del Bienestar, se han dado cuenta de que en la Educación, en la Sanidad y en las Prestaciones Sociales hay negocio. Para nosotros Educación, Sanidad y Prestaciones Sociales son ya bienes de primera necesidad, nunca dejaremos de comprar agua, leche, pan, o verduras, pero si prescindiremos de un lujoso ordenador, de un viaje en hoteles de cinco estrellas o de una operación de cirugía estética. Por eso, haremos lo imposible por enviar nuestros hijos al colegio, sacaremos dinero de donde no haya para pagar un médico o nos haremos un fondo de pensiones privado si dudamos de la viabilidad y sostenibilidad del fondo de pensiones público.
El filosofo conservador inglés Michaek Oakeshott pensaba que la política se basa en la definición de una comunidad de confianza y Tony Judt en su libro Algo va Mal nos dice que Toda empresa colectiva requiere confianza. No podemos trabajar juntos si no dejamos de lado nuestros recelos mutuos. La tributación es un claro ejemplo de esto.
Pagamos nuestros impuestos, en mayor o menor medida dependiendo de nuestras circunstancias personales. Confiamos en que los demás también los van a pagar y confiamos en que a través de los distitntos gobiernos el pago de nuestros impuestos va a revertir en la comunidad y en nosotros mismos como individuos a través del acceso a un Estado del Bienestar.
El momento es crítico, los mercados presionan, quieren negocio, exigen recortes en el Estado del Bienestar, la ciudadanía pierde la confianza, y muchos ya no creen en la política. Algunos reivindican ya la economía de las personas, es decir, que seamos más como Mikael Blomkvist, y que ignoremos a los mercados y sobre todo a los especuladores. Yo me sumo a esto de la economía de las personas pero hay que ser realistas, esto es como transformar una casa antigua de bastos pilares en un loft, hay que hacer una reforma exhaustiva y sin que la casa se caiga, y las decisiones no pueden ser individuales, ni de un pais, porque ahora el mercado es global y no puede cada uno individualmente empezar a tirar abajo los pilares de la casa por donde plazca.