BLOGOSFERA

Desiree Cortés Rodríguez

Cuando la sanidad pública andaluza no puede más. ¿Estamos dispuestos a seguir callados?


Moreno Bonilla se ha convertido en una amenaza para la salud de todos. Desde que el Partido Popular llegara a la Junta de Andalucía estamos viviendo un deterioro de la sanidad pública.

Su plan: debilitar a la sanidad pública hasta dejarla morir y generar espacio de negocio a las empresas privadas.

Para ello, traslada cantidades millonarias de dinero público a las grandes empresas farmacéuticas y a la sanidad privada saltándose todos los controles y cerrando contratos a dedo.

Moreno Bonilla reparte el 80% de los contratos sanitarios a dedo entre seis hospitales privados (Quirón, Asisa, Viamed, Vithas, Cruz Roja y la Orden de San Juan de Dios).

Los pacientes andaluces llevan meses en listas de espera, no disponen de citas en sus centros de salud, ni de pediatras que atiendan a sus hijos. El hartazgo, la desesperación y la impotencia se extiende entre los pacientes y profesionales, que agotados ven como Bonilla incumple los acuerdos y engorda la sanidad privada. Esto ha provocado la convocatoria de una manifestación en defensa de la sanidad pública este sábado cinco de abril en Sevilla.

Hace unos días, trascendía que más de 6.000 mujeres están pendientes de una revisión ginecológica en el hospital Materno de Málaga. Existen grandes problemas para acceder a los servicios sanitarios especializados, así como para captar especialistas para los hospitales comarcales. Es necesario aumentar la capacidad de resolución en nuestros centros de salud y hospitales comarcales, aumentando la cartera de servicios y el acceso a los medios diagnósticos y terapéuticos. Además, es urgente mejorar las condiciones laborales y el desarrollo profesional de los sanitarios de los centros comarcales y primarios, así conseguiremos que se sientan más atraídos y tengan más adherencia a estos centros.

El incremento de las listas de espera está sirviendo de excusa para aumentar cada día más la derivación a la sanidad privada.

Es urgente revisar y reactivar los decretos de garantías de plazos de respuesta paraintervenciones quirúrgicas, consultas y pruebas diagnósticas con los medios propios del Sistema Sanitario Público de Andalucía y no por derivación a la sanidad privada.

En el debate de la Comunidad, Bonilla aprovechó su intervención para anunciar su “plan 72 horas” con el que se comprometía a que los andaluces obtuvieran una cita en su centro de salud antes de 72 horas. Según el CIS de marzo, la demora media para ser recibido en Atención Primaria alcanza en Andalucía los 10,66 días, la media más alta del país.

La atención primaria se encuentra en Andalucía en un punto crítico por los continuos recortes en su presupuesto, por la difuminación de su propia entidad y el escaso peso que representa en el conjunto del sistema sanitario. La ciudadanía andaluza otorga una nota media de 5,72 puntos a la sanidad pública, la calificación más baja entre todas las comunidades autónomas.

La Atención Primaria está siendo sujeta de forma contina a declaraciones, planes y manifiestos que no contribuyen a mejorar la práctica diaria de la medicina de familia por la falta de voluntad del Partido Popular.

Es necesario un verdadero compromiso político que permita fortalecer la Atención primaria. Lo que tendría efectos beneficiosos para el sistema sanitario en su conjunto, para la equidad y para el control de costes. Pero esto parece no estar en los planes del presidente andaluz.

La Atención Primaria tiene que recuperar el papel de puerta de entrada al sistema sanitario y de eje vertebrador de la asistencia para conseguir dar una respuesta precoz y adecuada a los problemas de salud de la ciudadanía.

La atención primaria andaluza es la peor valorada de todo el Estado, con una nota media de 5,65. Si queremos mejorar esta puntuación, sería relevante la implantación de una asistencia integral y el acompañamiento de un mismo profesional durante todo el proceso de atención al paciente, esto mejoraría la experiencia del usuario y la seguridad en el proceso asistencial.

Para ello es necesario garantizar la suficiencia y estabilidad financiera, incorporar nuevos servicios y los recursos necesarios.

A esto se suma el déficit de profesionales y medios que sufren la mayoría de los centros de salud y las urgencias de los municipios andaluces. Actualmente se asigna a cada equipo médico-enfermero de la atención primaria un cupo de población, sin tener en cuenta factores importantes como la dispersión poblacional, el número de patologías que padecen los usuarios o el nivel de vulnerabilidad de la zona.

El activo más importante del sistema sanitario son sus profesionales, cuidemos de ellos.

Tampoco podemos olvidar cuestiones fundamentales como la falta de renovación e incorporación de últimas novedades de equipos sanitarios de alta tecnología. Lo que más desmotiva a los profesionales es no contar con el material y el equipamiento necesarios para poder realizar su trabajo con garantías y calidad y ver como sus pacientes son derivados a centros privados, en lugar de invertir en los centros públicos.

El declive de la sanidad pública andaluza exige una respuesta inmediata.

El PP andaluz elaboró su último plan de salud en 2013, desde entonces y con una pandemia de por medio, no se ha planteado necesario redefinir estrategias. El PP andaluz lo tiene claro: la salud no es un derecho, solo un negocio.

 

Desirée Cortés

Vicesecretaria general del PSOE de Málaga

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